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Todo lo que necesitas saber sobre la lactancia materna

07/31/2017

En el subte, en el consultorio del médico o en la plaza; las mujeres amamantan en todo lugar y momento: se bajan el corpiño, acercan el bebé al pezón y listo. Sin embargo, la primera vez que una madre da de mamar se encuentra con un panorama muy diferente, y es entonces cuando la idea de que la lactancia es simple, se cae de un plumazo.
“El romanticismo alrededor de la maternidad y la lactancia lo único que hizo fue complicarnos la vida; es cierto que tienen sus momentos encantadores, pero también hay otros que son tremendos”, asegura Paola de los Santos, puericultora universitaria y psicóloga social.
Así, en pleno hormonazo después de parir, la mamá puede descubrir que su volumen de leche es bajo, que el bebé no se prende fácil a la teta o que duerme casi todo el tiempo y muestra desinterés por el pecho. Después vienen las sentencias que le agregan la cuota de culpa al asunto: no tenes leche, tu leche no lo alimenta, el bebé baja de peso así que necesita mamadera, etc.
“Solo un porcentaje mínimo de mujeres tiene algún problema para producir leche. Está comprobado que lo que más influye para que la mujer produzca poca leche es la desinformación durante el embarazo y el mal asesoramiento del sistema de salud”, indica de los Santos.
Un ejemplo clásico es que, ante la baja producción, el pediatra -y también las abuelas- suelen recomendar leche de fórmula para complementar, cuando, en realidad, hay que hacer todo lo contrario. A mayor demanda, más cantidad de leche, por eso hay que poner al bebé en la teta más de la cuenta o, en su defecto, utilizar un extractor manual o eléctrico.


Para de los Santos es clave tener en cuenta que la protagonista de la lactancia es una pareja, “cuando hay problemas se le echa la culpa a la mujer, pero en realidad se trata de un bebé y una mamá, hay una corresponsabilidad. Si el bebé es pila, buenísimo, pero quizás te toca un bebé pachorro que duerme mucho y no se prende a la teta”, explica la especialista.
Los de afuera no son de palo
Pero hay más de dos personas involucradas, ya que la lactancia incrementa sus probabilidades de éxito cuando la mamá y al bebé están rodeados por un entorno facilitador.
“Un papá o una abuela no pueden dar la teta, pero sí pueden cocinar, lavar, comprar, alcanzar un vaso de agua, en fin todo lo que no sea amamantar”, señala de los Santos y agrega que “la mujer tiene un nivel de requerimiento de asistencia casi idéntico al del bebé, por eso necesita que la ayuden”.
Con licencias por paternidad de dos días y abuelas jóvenes que todavía tienen una vida social activa, es difícil que la ayuda sea por tiempo prolongado. Por eso, cuando va a amamantar, la mujer puede preparar el terreno para tener todo a mano, “necesita un lugar cómodo, agua, almohadones varios o de amamantar, un banquito para levantar un poco las piernas y una toalla para secarse si pierde leche del pecho que no está amamantando”, indica la Dra. María Teresa D’ Osualdo, puericultora de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Claro que cuando el apoyo trasciende la esfera de lo privado e involucra al sistema de salud, a las empresas y a la sociedad toda, las chances de éxito se multiplican. Por eso, este año el lema de la Semana Mundial de la Lactancia es “Construyendo alianzas para proteger la lactancia materna: Por el bien común, sin conflictos de interés”. Es que según explicaron las instituciones organizadoras, “el apoyo, la protección y la promoción de la lactancia materna deben ser un compromiso permanente de toda la sociedad”.
Al igual que el año pasado para esta fecha, de los Santos también lanzó una campaña acompañada por madres famosas como Celeste Cid, Paula Cháves y Juana Repetto; y el slogan va en la misma línea: “Que sostener la lactancia sea un compromiso de todos”.


Algunos tips
*Chupete, ¿si o no?
En líneas generales, se recomienda que el chupete se le ofrezca al bebé recién después de los 15 días de vida, ya que muchos sostienen que su uso interfiere con la lactancia. Según explica la puericultora Evelyn Pesce, “utilizarlo puede disminuir el tiempo de succión y el estímulo del pecho, por eso conviene evitarlo hasta que la lactancia esté bien establecida, lo cual suele ocurrir a los 15 días de vida”.
De los Santos indica un caso puntual en el que se lo desaconseja: “Si el bebé está en una etapa de descenso de pecho, la succión del chupete hará que gaste energía sin recibir calorías, por eso es preferible que no lo use”.
*¿Me duelen los pezones es normal?
Los primeros días es normal sentir dolor o molestia los segundos iniciales en los que el bebé se prende al pecho, pero la sensación nunca debe perdurar durante toda la toma. En ese caso, se recomienda consultar a una puericultora o pediatra, ya que es probable que la prendida del bebé sea incorrecta y el pezón termine agrietado y lastimado.
*¿Cuánto tiempo debe durar cada toma?
En materia de lactancia, dos más dos no siempre es cuatro. “El tiempo de la toma depende del tipo de succión de cada bebé. Si es intensa y entusiasta hará mamadas más cortas, en cambio si es serena y pausada la mamada será más larga”, explica D’ Osualdo.
En general, el tiempo de duración ronda entre los 10 y 20 minutos, pero no se trata de cronometrarlo; para D’ Osualdo, “no hay que guiarse por el tiempo que el bebé mama, sino por señales como que el bebé esté satisfecho y los pechos se ablanden”.
*Dónde interiorizarse sobre la lactancia y pedir ayuda
Fundalam
Charlas sobre lactancia, vuelta al trabajo y destete.
Atención gratuita de consultas de lactancia, de lunes a viernes de 9 a 17
Av. Gral. Paz 898, Capital Federal.
4701-7444/0077
http://www.fundalam.org.ar/

Periodista especializada en Lifestyle, con diez años de trayectoria en medios gráficos de Argentina y Latinoamérica. Finalista Premio Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la excelencia periodística 2015. Podés leer más artículos de Paula en Instagram: @paubande

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