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Historias de amor que vale la pena conocer

02/07/2018

Las hay de todos los tipos: con final feliz, inconclusas y hasta con un desenlace inesperado. En este artículo recopilamos algunas de las historias de amor más interesantes para leer en vísperas de un nuevo Día de los Enamorados.

Amor en los tiempos del Holocausto: la historia de un oficial nazi y su novia judía

Como recopila un artículo de El mundo, en la época de la Segunda Guerra Mundial surgieron varios romances, en medio del horror y del dolor. Tal es el del oficial austriaco de las SS Franz Wunsch y la prisionera eslovaca Helena Citrónová.

Ella fue deportada en 1942 a Auschwitz, dónde él se encontraba desempeñándose como sargento segundo. Se vieron por primera vez en el Canadá, cuando Wunsch celebraba su cumpleaños y Citrónová, animada por sus compañeras, lo felicitó con una canción.

A partir de ese momento, Wunsch se comportó como el novio que era imposible que fuera. Nunca se besaron. No llegaron a tocarse. Él la miraba con cariño, la trataba con amabilidad -nada que ver con el sórdido apetito sexual de sus camaradas, muchos de los cuales violaban a las reclusas que les resultaban más atractivas- e incluso medió para salvar a su hermana de la cámara de gas. Al final de la guerra, el militar fue detenido y juzgado. Su amada declaró a su favor y quedó absuelto de todos los cargos, tal como indica El Mundo.

El primer matrimonio homosexual, en 1901

Esta es la historia de dos mujeres que se enamoraron y se casaron. Simple y conocido hoy en día, pero para principio del siglo XX esto resultó ser todo un desafío para ellas. Elisa y Marcela contrajeron matrimonio en 1901 por la iglesia. La cineasta Isabel Coixet ha anunciado que llevará al cine esta, que se estrenará este año en Netflix.

Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga se conocieron de adolescentes en A Coruña, como explica Isaías Lafuente en su libro “Agrupémonos todas las mujeres”. Los padres de Marcela no aprobaban esta relación y la enviaron a Madrid. Se reencontraron cuando terminaron sus estudios, ya que las destinaron como maestras a dos aldeas vecinas de Galicia: Elisa, a Calo; Marcela, a Dumbría. Durante dos años y cada noche, Elisa recorría a pie los 12 kilómetros que separaban ambos pueblos, según detalla el periódico El País.

Para dejar de esconderse en la clandestinidad, Elisa se convirtió en “Mario”. Se cortó el pelo, dejó la ropa de mujer y hasta se inventó una infancia en Londres con un padre ateo que no quiso bautizarlo de pequeño.

El párroco de San Jorge no sospechó nada y, tras bautizar a Mario, los casó el 8 de junio de 1901. Pero solo días después, La Voz de Galicia publicó la noticia, con el titular “Un matrimonio sin hombre”.

Según explica el libro “Elisa y Marcela. Más allá de los hombres”, de Narciso Gabriel, la novedad llegó a toda Europa con titulares como “Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan” (El Imparcial) y “España, país de locos” (El Heraldo de la Industria).

Marcela y Elisa no pudieron volver a Dumbría: “A Elisa/Mario le cerraron cualquier posibilidad de empleo, y ambas mujeres comenzaron a sufrir todo tipo de burlas y menosprecios a causa de su condición sexual”, escribe Lafuente en su libro. Se fueron a Oporto, donde vivieron hasta que Marcela tuvo una hija. Allí las detuvieron y arrestaron, acusadas de falsedad documental y travestismo. El proceso de extradición terminó con su absolución y puesta en libertad, afortunadamente.

En 1902 partieron a Buenos Aires, donde trabajaron como mucamas hasta que Elisa se casó con un anciano, con la esperanza de enviudar y disfrutar la herencia junto a Marcela. El hombre descubrió todo y la dejó. En ese momento es cuando se pierde el rastro de las mujeres y ya no sabremos nada más de ellas, como indica El País.

El amor en tiempos de redes

Cuando pensábamos que el casamiento y el romanticismo genuino estaban lejos de subsistir en el siglo XXI, una pareja de bailarines y novios nos demuestra lo contrario.

Con un video viralizado en las redes, Phil Wright, un joven intérprete, decidió pedirle matrimonio a su novia Ashley Liai, y lo que se le ocurrió fue hacerlo mientras bailaban para todos sus alumnos una coreografía, como suelen hacerlo en todas las clases. Por supuesto que los chicos eran cómplices de la idea del coreógrafo.

En las imágenes difundidas en Youtube se puede ver cómo la pareja baila perfectamente sincronizada al ritmo del Hip Hop el tema ‘You and I’, de John Legend en un estudio ubicado en Los Ángeles, cuando, de repente, el joven se salió de la rutina, se arrodilló y sacó el anillo de su bolsillo para pedirle a su novia que se casara con él.

¡Mirá el increíble momento en el que le pide la mano!

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