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Aprendé a hablar con tu pareja

08/11/2017

Cuando tenes que comunicarle algo a tu pareja o plantear una situación nunca sabemos cuándo hacerlo porque, resulta, que nunca es el momento indicado. Se supone que siempre mantenemos un diálogo fluído con nuestra pareja, pero la realidad es que no es así, siempre que se decide sentarse a charlar es porque uno de los dos está a punto de explotar. A este punto ninguna conversación puede terminar bien porque realmente explota todo, ya sea por haber acumulado cosas o porque es muy difícil arrancar una charla de cero. Cual sea tu situación, te dejamos algunos tips que podes tener en cuenta a la hora de sentarte a hablar con tu pareja. Así vas a poder asegurarte un buen diálogo con un hermoso final feliz:

  • Prepárate para la charla. Conversá primero con vos misma. Clarificá tus ideas. ¿Qué queres decirle? Podes anotarte los puntos más importantes. No sólo se trata de plantear el problema, sino también de llevar alternativas y soluciones. Así, durante la conversación, podrán ir negociando y generando acuerdos. Decí lo que tengas que decir de forma que no sea agresiva.
  • Buscá el momento adecuado. Elige un momento en el que sepas que ambos tienen tiempo y no serán interrumpidos. Manténganse enfocados en el aquí y ahora. Nada que no sea una emergencia es más importante que esta conversación.
  • Si hay problemas en la pareja, ambos son responsables de lo que está ocurriendo. Si hay algo del vínculo que afecta a una de las partes de la pareja es por definición un problema de los dos. Andá a la discusión con la mente abierta, evitando tratar de ganar pero por sobre todo con la disposición a admitir también tus errores.
  • Tené presente la vulnerabilidad de tu pareja. Es muy importante que no pierdas de vista que estás frente a un ser humano que tiene sentimientos y que tus palabras pueden tener un efecto poderoso. Tal vez te resulte obvio cuando lo leas, pero en el calor de la charla se pueden escapar cosas desagradables que hieran al otro. Tu intención no es hacer que se sienta mal, sino solucionar lo que está sucediendo.
  • Hablá también con tu cuerpo. Para lograr mayor cercanía, se sientan más cómodos y se abran a la conversación, apoya tu mano sobre la de tu pareja o sobre su pierna. Es muy difícil agredir a alguien si lo estás acariciando o tomando de la mano. Uno no ataca a quien quiere contener ni a quien lo está conteniendo. Recordá no cruzar los brazos, porque es una señal de que estás encerrada en ti misma, y que tu mirada no exprese ni enojos, ni reproches.
  • Usa palabras y frases positivas. Con frases como “Me gustaría que…”, o “Quisiera que hagamos…” obtendrás mejores resultados que con “No me gusta que…” o “Nunca haces…”. Las oraciones negativas pueden conducir a malas interpretaciones y hacen que dejemos de escuchar al otro, mientras que las positivas captan la atención del interlocutor.
  • Transmite un mensaje claro. Di lo que piensas de la manera más clara, honesta y positiva que puedas. No tengas miedo a hablar por lo que el otro pueda pensar. A veces damos por sentado que nuestra pareja sabe, supone o se imagina lo que nos está pasando, ¡y probablemente no tenga ni idea! Enfócate en cómo este problema está afectando a la relación, ¡y no eches culpas! Habla en primera persona y cuéntale cómo te sientes. Por ejemplo: “Me entristece que ya no hagamos el amor con tanta frecuencia porque te sigo deseando como el primer día”.
  • No a la interpretación. ¡No des por verdadero algo que ni siquiera te has tomado el trabajo de preguntar! Así que cuando converses con tu pareja, indaga mucho, deja que te de su respuesta y si no estás conforme o tienes dudas, repregúntale.
  • Mantén una escucha activa. El momento en que te toca escuchar es EL momento para saber realmente qué siente tu pareja, sin falsas interpretaciones. Quizás sea la parte más difícil al dialogar, porque el acto de prestar atención al otro puede ser boicoteado por tus ganas de contestarle y defenderte.
  • Cuida tus reacciones. Si bien estas conversaciones pueden generar actitudes defensivas, que se traducen en agresiones, es necesario que te esfuerces para contenerte y no responder. Debes mantenerte centrada, enfocada en tu punto y en lo que quieres comunicar y solucionar.
  • Saber cuándo dar por terminada la conversación. Cuando la charla se hace larga se pierde el foco y ambos pierden también la atención. Es muy importante ser concretos e ir al punto.

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