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Alimentos que aceleran el metabolismo, ¿mito o verdad?

Desde que Malena Guinzburg bajó cinco kilos en menos de un mes con la dieta del metabolismo acelerado, el foco se puso en los alimentos y en el modo en que estos afectan el metabolismo; lee la nota y enterate cómo funciona esta teoría.

05/15/2018

¿Hay alimentos capaces de acelerar el metabolismo y, por ende, ayudar a descender de peso? Según Haylie Pomroy, autora del libro “Las recetas de la dieta del metabolismo acelerado”, sí; y sus seguidoras dan fe. En el plano local, Malena Guinzburg fue una de las que transformó su figura al seguir esta teoría.

El libro de Pomroy propone una dieta dividida en tres etapas a lo largo de 28 días. Uno de los puntos fuertes es que pasar hambre está prohibido, de hecho, es obligatorio realizar cinco comidas diarias.

Y si bien, a diferencia de las dietas restrictivas, los carbohidratos están permitidos. El programa de Pomroy elimina determinados alimentos como el trigo, los lácteos, la soja, la cafeína, el alcohol, los edulcorantes, las frutas secas y la azúcar refinada, entre otros.

Esta es otra selfie más, pero me cuesta escribir el epígrafe. Desde hace un tiempo, cuando subo una foto mía (qué obviamente elijo entre cientos que me saco, como hacemos todos) me dicen que me ven mucho más flaca, me preguntan qué hice y, algunas, me putean si no les contesto. Me es raro hablar de eso, me da pudor, me da poco humilde, y ¡me da miedo volver a engordar! Pero, de verdad, hay chicas que me escriben desesperadas, diciendo que están muy angustiadas y que están engordando, que las ayude, etc. Hice miles de dietas durante toda mi vida, desde que soy chica. Fui a todos los médicos, a grupos, probé todas las balanzas de todos los consultorios y comí miles de gelatinas light. Le eché la culpa a la tiroides (estoy operada), a la retención de líquidos y a los genes. Me reconozco gorda mucho más que flaca. Sufrí bullying toda la vida. Escribo monólogos haciendo humor sobre el tema, sobre mis complejos. Me es un desafío no hacer más eso. Gustarme. Y no quiere decir que uno no pueda gustarse con kilos de más, al contrario. Sólo hablo de tener un cuerpo más parecido a lo que YO quiero. A sentirme cómoda. ¿Qué hice? En Marzo me pasaron un libro que se llama “La dieta del metabolismo acelerado” de Haylie Pomroy. Lo pueden googlear y bajarlo gratis. Simplemente, durante 28 días hice la dieta que dice ahí. Sin harinas, sin lácteos, sin alcohol, sin productos light, etc. Me cocinaba, me ocupaba y no me fui de la dieta ni un día. Apenas la terminé me tomé unos whiskys para festejar y me emborrache bastante, ¡feliz! (Esa parte no la dice en el libro). En ese mes bajé 5kg, aprox. Después de esos 28 días volví a una vida más normal pero no como harinas. A veces, cuando tengo muchas ganas. Pero trato de que no. No me es tremendo. No me cuesta horrores. No soy una infeliz. Ando mucho en bici, hay días que me hago 40km. Hago yoga (es mi terapia para cuerpo y cabeza), ahora retomé tenis y empecé electrofitness. Ah, y ¡me como mis buenos chocolates! Eso es un poco lo que hice… espero que les sirva y GRACIAS GRACIAS GRACIAS por las cosas lindas que me dicen, de verdad. ❤️

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Según la teoría de Pomroy, un metabolismo lento en lugar de quemar calorías como energía las conserva como grasa, pero la solución no es vivir a dieta, ya que eso también “apaga” el metabolismo. Su plan es “confundirlo” para invertir los patrones bioquímicos que lo enlentecen.

Sin embargo, los expertos en nutrición señalan la importancia de ser precavidos y no caer en la idea de que existen determinados alimentos que por sí solos aceleran el metabolismo y la quema de grasas. “Los nutrientes no tiene esa capacidad de acelerar o enlentecer. El metabolismo se puede acelerar si se realiza actividad física. En un plan de dieta es preferible hablar de alimentos saciantes para lograr achicar las cantidades sin pasar hambre”, señala la licenciada en nutrición Analía Moreiro.

Si bien el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que tienen lugar en las células del cuerpo y que transforman la energía de los alimentos en “combustible” para que el organismo pueda desarrollar desde sus funciones vitales, como respirar, hasta actividad física, acelerarlo tiene un bajo impacto en la quema de calorías, ya que se estima que el gasto metabólico ronda el 10%; mientras que hacer ejercicio, por ejemplo, demanda un 30%.

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Por otra parte, es cierto que algunos hábitos ralentizan el metabolismo. “La falta de ejercicio es el principal porque al no realizar ejercicio el cuerpo tiende a gastar las calorías justas para las actividades cotidianas”, indica Moreiro, de ahí que las dietas siempre deban acompañarse con actividad física.

“No desayunar, saltear el almuerzo, hacer solo dos comidas al día, son costumbres que hacen que se gasten menos calorías. Lo ideal es hacer pequeñas ingestas varias veces al día (las cuatro comidas principales más una o dos colaciones). De este modo, cada vez que ingresa comida a nuestro cuerpo este se pone en marcha para activar el proceso de digestión y eso conlleva a un gasto calórico”, concluye Moreiro.

En definitiva, las soluciones mágicas en materia de nutrición no existen y más allá de las dietas de moda, la clave es la de siempre: comer sano, equilibrado y realizar actividad física.

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